La ejemplaridad en el ejercicio de la autoridad paterna.

Como un modesto aporte que contribuya a la labor de los padres en la educación de sus hijos, presentamos la siguiente reflexión para llevar adelante la tarea de ser padres y educar con atoridad.

Son siempre atractivas las figuras de los grandes caudillos y conductores que la historia nos presenta, particularmente su capacidad de encolumnar tras sí a multitudes e incluso pueblos y naciones detrás de la consecución de metas y objetivos, sean políticos, militares o de otra índole.

Impresiona el carisma de los grandes jefes que se destacan, y sobre todo la obediencia de sus dirigidos, incluso cuando el seguimiento del jefe implicara arriesgar o incluso hasta perder la vida.

El principio del seguimiento del jefe ¿Se trataba solo de carisma personal de la autoridad? ¿De una estructura de disciplinaria que castigaba al rebelde? ¿Del temor que implicaba arriesgarse a la rebeldía, a la desobediencia o la deserción?

Hay un elemento que puede pasar desapercibido y que podemos llamar inspiración, y podemos definir como el entusiasmo con que los conducidos seguían al Jefe, en cuanto éste encarnaba en su misma persona la causa por la cual se aceptaba e incluso se agradecía la presencia del conductor y hasta se veneraba su figura.

En nuestra patria, un ejemplo de todo ésto es José de San Martín, uno de los tantos arquetipos que nos ayudan a comprender ésta reflexión.

Como padres educadores podemos aprender de los grandes jefes de la historia reflexionando y aplicando un aspecto imprescindible: ser para los hijos ejemplo vivo de la meta propuesta. El desafío es presentar un modelo vivo de la vida adulta que ellos pueden alcanzar, una causa que sin duda los involucra y para la que necesitan el acompañamiento y la guía de sus padres, que deben ser ejercidos con autoridad, pero con esta autoridad ejemplar, que permitirá superar con éxito las continuas crisis que sobre todo tienen lugar en la adolescencia.

En la búsqueda de resultados positivos de las tareas emprendidas siempre es importante tener claro y presente la meta a lograr. Para los padres la meta es hacer comprender a sus hijos la importancia de prepararse para ingresar a la vida adulta con todas las herramientas necesarias para la misma, y han de hacer comprender también, más que con las palabras, con el ejemplo, la imprescindible necesidad de estar sujetos a la autoridad de sus padres, pues sin ellos es casi imposible alcanzar esta meta trascendental para sus vidas.