BURÓCRATAS DESHUMANIZADORES

PROTOCOLOS Y BUROCRACIA: DESHUMANICIÓN SISTEMÁTICA

Solange Musse (35) murió este 21 de agosto por cáncer de mama, la joven se dio a conocer en los medios y redes sociales por la lucha que debió pelear para recibir un beso y un abrazo de su papá antes de morir. Sin embargo, por los inhumanos e imperantes protocolos dispuestos por quienes nos gobiernan, a su papá no se le autorizó ingresar a la provincia de Córdoba para que la pueda acompañar en los últimos momentos en este mundo.

Ante esta situación, Solange escribió una carta que se viralizó poco después de su fallecimiento.

La carta completa dice:

Hola, soy Solange Musse, hija de Pablo Musse y sobrina de Paola Oviedo. Quiero que entiendan que mientras viva tengo mis derechos, quiero que sean respetados. Lo escribo porque no puedo hablar mucho, lo que han hecho con mi padre y mi tía es inhumano, humillante y muy doloroso. Siento tanta impotencia de que sean arrebatados los derechos de mi padre para verme y a mí para verlo. ¿Quién decide eso si queremos vernos? Acuérdense, hasta mi último suspiro tengo mis derechos, nadie va a arrebatar eso en mi persona.

Lo único que necesito es que escuchen a mi familia y a mí. Las decisiones ante esta pandemia están en cuidarse, con todas las precauciones, y eso es lo que iba a pasar.

Ansiaba ver a mi tía y a mi papá. Estoy muy triste por todo lo que le hicieron a los dos, los trataron muy mal, los maltrataron, hicieron lo que quisieron como si fueran delincuentes.

Quiero estar con mi familia y que no sean maltratados por nadie.

Espero que esto que le ha pasado a mi familia no le suceda a más nadie. ¿Hasta dónde llegan nuestros derechos? Quiero que se sepa todo esto por el dolor de la familia, no quiero que más nadie sufra por estas situaciones. Ni mi familia, ni ningún ser humano que está pasando por esta situación porque estoy segura que no soy la única.

Amo a mi familia y nadie va a hacer lo que quiera con ellos. Quiero que quede bien claro todo esto. Gracias por difundirlo. Solange.

No hay dudas que para quienes por nosotros deciden, la dignidad de la persona no importa, estamos viendo y viviendo como nos están gobernando al margen de la ley, con ilegítimos y deshumanizadores protocolos, evidenciando que: “en la Argentina la ley es para los tontos que no les pagan los sueldos a los jueces”.

¿Que nos pasó?, como es posible que a una joven enferma de cáncer en estado terminal y que suplicaba ver a su padre haya sido desoída y maltratada con la fría indiferencia, y un padre sano que deseaba y necesitaba acompañar a su hija, le prohibieron ver a su hija por las dudas que esté enfermo. ¿Es más importante un protocolo que la vida humana?, ¿De qué nos están defendiendo? ¿Del amor de un padre? ¿Del cariño de un hijo? ¿Del abrazo de un familiar? ¿Qué nos pasa? Tanto le debemos a estos miserables que no decimos nada, hasta cuándo vamos a tolerar estos atropellos, estamos viviendo la libertad de los esclavos, con la cobardía de los que temen perder un puestito estatal.

Solange fue impedida de su última voluntad (que ni al peor delincuente condenado a muerte se les niega), fue impedida del último acto de amor de su papá, del beso que cura, del abrazo que acompaña y de la mano que sostiene. Al padre de Solange no se le permitió abrazar a su hija en los últimos días, pero una vez muerta lo dejaron ingresar. ¿No es una burla? ¿Acaso ya no es peligroso su ingreso? Pues la situación sanitaria en nada cambió para la provincia que su ingreso le impidió, pero al parecer solo se trata de calmar la turba de opiniones mediáticas que la carta escrita por Solange pueda causar.

No hay duda que el tango Siglo XX cambalache, nos describe como sociedad.

A Solange la mató el cáncer, pero se la condeno a morir en soledad, con una profunda tristeza que la invadió más que enfermedad.